Piel seca y sus diversas formas

Una parte importante de la población tiene la piel seca. Se pueden distinguir varios tipos y niveles de gravedad. La piel seca es especialmente frecuente en niños menores de 10 años y en personas mayores de 60 años. Entre los 10 y 60 años, la proporción de mujeres que sufren de piel seca es significativamente mayor a la de hombres. Entre el 15% y 20% de la población padece de piel seca como resultado de una disposición atópica (xerodermia).

Sequedad cutánea

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Causas de la piel seca

 

La sequedad (i) de la piel depende de varios factores externos (exógenos) e internos (endógenos): 

 

  • Entre los factores exógenos más frecuentes se encuentran los factores climatológicos y medioambientes, el contacto de la piel con agentes químicos como las sustancias limpiadoras y los disolventes. Otros factores exógenos son la exposición a la radiación UV y el efecto de tratamientos o de preparados para el cuidado de la piel, tales como los medicamentos (tópicos y sistemáticos).
  • Los factores endógenos que pueden causar sequedad (i) en la piel y contribuir al desarrollo de una piel seca son, entre otros, la predisposición genética, el envejecimiento biológico de la piel, los niveles hormonales y posibles alteraciones de ellos, así como ciertas enfermedades dermatológicas o sistémicas (dermatitis atópica, psoriasis, ictiosis y diabetes).
Causas de la piel seca

Tipos de piel seca

 

Existen varias causas y diferentes niveles de gravedad de piel seca, desde formas leves hasta formas claramente patológicas. En la práctica, no siempre es posible delimitar claramente cada forma. Sin embargo, por lo general, se puede distinguir entre una piel seca problemática y una piel extremadamente seca. En ambos casos, la causa principal suele ser el déficit de factores naturales de hidratación (i), sobre todo de urea (i). Una forma especial, debido a su patogenia, es la piel seca atópica, en la que también se presenta una alteración del metabolismo de los ácidos grasos de la piel.

 

Piel seca y áspera

 

Características de una piel seca problemática son:

  • Descamación leve.
  • Aspereza.
  • Sensación de tirantez.
  • Picor ocasional.

 

Un factor esencial de la piel seca problemática es la disminución de su capacidad de retención de agua. Esto depende de la concentración de factores naturales de hidratación (i) (NMF), entre los que la urea (i), los aminoácidos y los lípidos epidérmicos (especialmente los triglicéridos, los ácidos grasos libres y el colesterol) destacan como los más importantes.

 

La urea (i) se forma durante el catabolismo de determinados aminoácidos, en concreto la arginina, en el marco del proceso de cornificación. En los casos de alteraciones de la cornificación, se produce un déficit estos de aminoácidos, en concreto de arginina. Esto lleva a una reducción pronunciada de la concentración de urea (i), debilitando así la función hidratante natural. A través de mediciones comparativas, se ha observado que la concentración de urea (i) en la piel seca es un 50% inferior a la de la piel sana. Esta carencia de factores naturales de hidratación (i) (en especial de urea (i)) lleva a una mayor pérdida de agua transepidérmica (i) (TEWL).

 

La utilización de preparados para el cuidado de la piel que contengan entre un 3% y un 5% de urea (i), compensa de forma eficaz la carencia de este hidratante natural. Gracias a la aplicación de este tipo de productos para el cuidado de la piel, aumenta su capacidad de retención de agua y su estado de la piel mejora o se normaliza.

La urea (i), como factor natural de hidratación, refuerza la capacidad de retención de agua de la piel. Una concentración reducida de urea (i) aumenta de la pérdida de agua transepidérmica (i).

Piel muy seca y escamosa

 

Las manifestaciones de la piel muy seca que se observan, por ejemplo, en las personas mayores o en las manos tras una deshidratación importante son las siguientes:

  • Aspereza.
  • Piel agrietada con tendencia a la formación de rágades.
  • Formación de callosidades / descamación.
  • Picor frecuente.

 

A diferencia del tratamiento de la piel seca problemática, la aplicación de concentraciones bajas de urea (i) no es suficiente para el cuidado de la piel muy seca. Normalmente, se requieren tratamientos con preparados al 10% de urea (i).