La película hidrolipídica
La superficie cutánea está cubierta por la denominada película hidrolipídica, una emulsión de agua (hidro) y grasas (i) (lipos). Su principal función como barrera exterior es proteger frente a bacterias y hongos. Además, mantiene la elasticidad de la piel.
En una piel sana, el equilibrio entre grasa e hidratación se mantiene intacto. La película hidrolipídica varía en cantidad y composición dependiendo de la zona del cuerpo así como de factores exógenos y endógenos como la hora del día, la estación del año, la humedad ambiental, la alimentación, el estrés o la enfermedad.
Composición y función de la película hidrolipídica
Composición de la película hidrolipídica
El análisis de la estructura de la piel y del proceso de queratinización (i) muestra que la superficie cutánea contiene las siguientes sustancias:
- Sebo (i) procedente de las glándulas (i) sudoríparas y sebáceas
- Sustancias derivadas del proceso de cornificación (productos de la degradación proteica)
- Células córneas todavía adheridas pero en proceso de repulsión
- Agua de las capas más profundas que ha llegado a la superficie (agua transepidérmica (i), perspiración insensible)

Estos elementos forman la película protectora de la piel, en continua renovación:
1 Sudor
2 Sebo (i) de las glándulas (i) sebáceas
3 Corneocitos en proceso de derrame
4 Células en proceso de repulsión
5 Agua transepidérmica
Importancia de la película hidrolipídica
Una de las funciones de la película hidrolipídica es la defensa frente a microorganismos y agentes invasores. Al mismo tiempo, mantiene la elasticidad de la piel. Gracias a la presencia de componentes ligeramente ácidos, como el ácido láctico, el ácido pirrolidón carboxílico y los aminoácidos, la parte hidrófila de la película hidrolipídica forma un manto ácido protector (i).






