La capa córnea (stratum corneum)

La capa más externa de la epidermis, la capa córnea, consta de una parte dura (pars compacta) con unas 15 a 20 capas celulares. Las células córneas (corneocitos) se encuentran unidas entre sí gracias a un pequeño número de desmosomas - anejos de la membrana celular ricos en proteínas (tonofibrillas).

El modelo del cemento y los ladrillos

 

Entre las células se encuentran los lípidos epidérmicos: si imaginamos las células córneas como ladrillos, entonces, los lípidos que rellenan los espacios entre las células serían el mortero o cemento (modelo del cemento y los ladrillos).

 

Representación esquemática de la capa córnea:

El modelo del cemento y los ladrillos

1 Células córneas (corneocitos)

2 Lípidos epidérmicos

Formación y función de los lípidos epidérmicos

 

La composición lipídica y el contenido en agua de la epidermis cambian con el aumento de la cornificación (diferenciación) de las células cutáneas. Los lípidos se forman en el aparato de Golgi de los queratinocitos. Las vacuolas de membrana cerrada conocidas como cuerpos de Odland, almacenan las sustancias precursoras de la barrera lipídica cutánea en forma de membranas lipídicas dobles lamelares. El contenido de estos cuerpos de Odland se libera y se deposita en los espacios extracelulares mediante la exocitosis, donde se convierte en lípidos epidérmicos: en forma de cemento celular, estas membranas lipídicas dobles confieren estabilidad a la capa córnea.
Al mismo tiempo, estas membranas lipídicas intercelulares conforman la barrera crítica de permeabilidad de la capa córnea: la regulación del contenido en agua y fluidos es su función más importante, ya que la elasticidad y firmeza de la capa córnea dependen del contenido acuoso.

 

Representación esquemática de la epidermis:

 

Durante la diferenciación, las células basales se convierten en células córneas planas sin núcleo.

1 Cuerpo de Odland con membrana doble

2 Queratinocito

3 Exocitosis

4 Lípidos epidérmicos

5 Células córneas

Composición de los lípidos epidérmicos

 

Las ceramidas conforman la fracción de lípidos más grande de la capa córnea con un 40%, seguida por los ácidos grasos libres (25%), el colesterol (25%), así como el sulfato de colesterol. Las ceramidas son responsables en primera instancia de las funciones de formación de la barrera y de la retención de agua de esta compleja mezcla lipídica. Desde un punto de vista químico, las ceramidas son un grupo de esfingolípidos, es decir compuestos formados por alcoholes de alto peso molecular, principalmente esfingosinas, y varios ácidos grasos como por ejemplo el ácido linoleico.

La barrera de permeabilidad (i)

 

Los lípidos epidérmicos componen entre el 10% y el 30% del volumen total de la capa córnea (stratum corneum). Esto equivale a una proporción de sustancia intercelular sobre el volumen total de 100 a 200 veces mayor que en otros tejidos. De esta manera, la capa córnea forma una barrera de permeabilidad (i) eficaz que desarrolla dos funciones importantes:

 

  • Impide la penetración de microorganismos y determinadas sustancias como por ejemplo agentes químicos y alérgenos.
  • Minimiza la pérdida de agua transepidérmica (i) (TEWL) y, por tanto, protege al organismo de la deshidratación.

 

Si se eliminan las capas de células córneas y con ellas los lípidos epidérmicos, la piel se hace más permeable al agua (TEWL) y a otras sustancias, tales como las toxinas y los alérgenos.

Factores naturales de hidratación (NMF)

 

La capacidad de retención de agua de la piel depende en gran medida de la composición de la barrera lipídica de la capa córnea. La estructura proteica de las células córneas, incluyendo la presencia del aminoácido arginina, también influye en la capacidad de retención de agua de la piel. Estas sustancias, que se dan de forma natural en el cuerpo y que retienen agua en la capa córnea, son denominadas factores naturales de hidratación (i) (NMF). Se forman a partir del proceso de cornificación (diferenciación) de los queratinocitos (p. ej. ácido pirrolidón carboxílico) y a partir del sudor y el sebo (p. ej. urea (i), sales y ácidos orgánicos).

Descamación y renovación de la piel

 

Hacia la superficie cutánea la capa córnea se vuelve más frágil. Las diferentes células no encajan entre ellas (pars disjunctiva), se separan y se desprenden como escamas. Este proceso continuo e imperceptible se denomina descamación. Un ser humano adulto pierde alrededor de 10 gramos de escamas cutáneas al día.